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Documento del mes de enero de 2019: La Pequeña Edad del Hielo. Las grandes nevadas de 1729

AMRQ 3264. Actas del Ayuntamiento de Requena del 8, 13, 25 y 28 de enero de 1729, h. 143-166.

La gran nevada del 19 de enero de 2017 sumió a la comarca de la Meseta de Requena-Utiel en graves problemas por la carencia de servicios básicos durante tres días. La nieve alcanzó los setenta y tres centímetros en la Sierra de Negrete y nos recordó que la comarca ha sido una zona histórica de nevascos y que los inviernos duros son frecuentes, a pesar de que ahora parecemos más vulnerables a ellos.

Algunos documentos del Archivo Municipal de Requena informan de nevadas históricas coincidentes con el tiempo que se denomina “Pequeña Edad de Hielo” que transcurrió entre el siglo XVI (algunos autores lo anteceden hasta el XIV) y mediados del XIX, con máximos en 1650, 1770 y 1850.

Así, la documentación atestigua como las nieves y hielos del invierno de 1695 provocaron mucha pobreza que se quiso minorar con limosnas. La nevada del 24 de enero de 1779 causó el hundimiento de la Torre del Salvador de Requena. Los temporales de nieve y hielo como el de 1803 se complicaron con fiebres malignas y viruelas que causaron la muerte a unas 280 personas en Utiel.

Otros inviernos de fuertes nevadas, ya fuera de la Pequeña Edad de Hielo, fueron el de 1866, 1885, 1888, 1904, 1907, 1911, 1924 o 1926. Ya desde los años cuarenta del siglo XX se poseen referencias de grandes nevadas como la del 9 de enero de 1941; los fuertes nevascos del invierno de 1944-1945 o los seis temporales fuertes de frío y hielo de febrero de 1956. Las nevadas navidades del 2 al 10 de enero de 1971 dejaron poblaciones incomunicadas y mínimas de -19ºC en Utiel y -15ºC en el paraje de San Blas de Requena. También se quedó incomunicada parte de la comarca en las nevadas de enero de 1997 y el puro frío en enero de 2006 llevó a Utiel a marcar un mínimo de -17,4ºC.

El verdadero “annus horribilis” de la comarca fue el transcurrido entre 1728 y 1729, parte del cual recoge este documento del mes. Ya hubo un terrible temporal de lluvia y piedra conocido como “La Noche de Santa Sabina” (http://www.requena.es/es/report/documento-del-mes-octubre-2016-terrible-noche-santa-sabina-27-octubre-1728) acaecido el 27 de octubre de 1728, que arrasó toda la infraestructura de la comarca (caminos, puentes, molinos, acequias, casas...). Pero después, llegó un fortísimo y largo temporal de nieves y hielo desde finales de diciembre de 1728 hasta el 28 de enero de 1729.

Poseemos noticias del crudo invierno de enero de 1729 que azotó España y que incluso en las islas Canarias nevó a cotas de 250 msnm. El río Pisuerga se heló entre el 17 de enero y el 18 de febrero. El cura de Villares de la Reina (Salamanca) dejó escrito el extraordinario frío y nevada que duró hasta el 15 de febrero que congeló el vino de los pellejos y hasta el aguardiente; obligó a derramar estiércol por las calles para poder caminar, así como quemar puertas, sacos y camas ante la falta de carbón. Incluso se habló de muertos por el frío. En Alicante, la correspondencia entre los ilustrados Gregorio Mayans y el deán Martí, reconocía que el gran frío atípico en esas latitudes había convertido al deán en un detractor del invierno, a pesar de haber sido partidario hasta la fecha de él.

Las actas transcritas entre el 8 y el 28 de enero de 1729 nos informan de las grandes nevadas y hielos invernales y de los acuerdos tomados por los regidores para evitar tanto mal. El acta del 8 de enero menciona como hacía más de quince días una nube había traído la nieve y, desde entonces, aún no se había deshelado. Se estaba produciendo mucha mortandad de toda especie de ganado por no poder pastar, por lo que acordaron permitir a los ganaderos el corte de ramas de encinas grandes (no pequeñas) para poder alimentar a los animales con la obligatoriedad de dejar horca, pendón y cimales principales. El 13 de enero ya se reconoce que había en algunas partes tres palmos de nieve e incluso más de una vara (0,83 centímetros la vara) y calles y tejados de más de media vara (más de 40 centrímeros). Ante la falta de leña, se concedió permiso para que los vecinos libremente y con podones (y no hachas) pudieran traer leña de las ramas cortadas por los ganaderos, una vez los animales hubieran comido sus hojas, y que los aperadores utilizaran las ramas sobrantes para fabricar arados y carretas.

Seguían las condiciones climáticas adversas y por el acta de 25 de enero sabemos que los vecinos de Utiel irrumpieron en el paraje requenense de El Pinarejo cortando cuarenta pinos para leña. El Ayuntamiento de Requena fue indulgente ante la gravedad de la situación meteorológica y acordó sólo amonestar a los utielanos, sin aprisionarlos como hubiera sido lo normal. También se concedió licencia al mayoral que tenía arrendada de la dehesa de la Hoya de la Carrasca (Los Pedrones) para que su hato de ganado pasara a pastar a la cercana Casa del Puchero, pues la dehesa estaba cubierta de nieve y hielo.

Finalmente, el acta de 28 de enero de 1729 nos informa que los ardales de Campo Arcís y carrascal de San Antonio estaban ya en gran parte descubiertos de nieves y se acordó que ya no se cortaran ramas de carrascas para el ganado, en previsión de nuevos temporales, y que sacaran el ganado del Ardal para que así se explotara por los verdaderos arrendadores de la dehesa.

Pero como las calamidades no vienen solas, las incidencias meteorológicas de 1728-1729 causaron una epidemia de tercianas y gripe. Para las calenturas, los médicos recomendaban la aplicación de agua o paños de nieve. Para ello Requena tenía su red de pozos de nieve que se ubicaban en la Sierra del Tejo como el de Mariluna de donde se surtían los pozos ubicados en El Cerrito y Las Peñas. También, en ocasiones la nieve procedía de Aliaguilla.

Para saber más.

. Latorre Zacarés, Ignacio. “N o diga ola polar, diga invierno”. La historia en píldoras: segundas partes nunca fueron buenas: retazos de historia de la Meseta de Requena-Utiel. [s.l], Novabernia, 2018, 246 p.

http://requena.revistalocal.es/no-diga-ola-polar-diga-invierno/

. HORTELANO IRANZO, José Luis. “Un siglo de catástrofes y epidemias”. Oleana: Cuadernos de Cultura Comarcal, 2009, n. 24, p. 499-524. IV Congreso de Historia Comarcal (noviembre de 2009).

. El triángulo de hielo: Teruel, Calamocha, Molina de Aragón: estudio climático del Polo del Frío español / Vicente Aupí. Teruel, Dobleuve Comunicación, 2013, 263 p.

  • AMRQ 3264 Las grandes nevadas de 1729
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  • 1956 Glorieta de Requena nevada foto Marcial García Cañabate
  • 1960 Fuente de los Patos de Requena nevada foto Marcial García Cañabate
  • Requena bajo la nieve en enero de 2010 foto Juan Piqueras Haba
  • Nevada del 9 de marzo de 1971 en Los Pedrones
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