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¿Sabías qué? La imprenta en Requena en el siglo XIX
 
Al comenzar el siglo XIX, Requena, al igual que su capital, Cuenca, carecía de imprentas. Sin embargo, durante dicha centuria se consolidarán una serie de talleres que de forma progresiva traerán a la ciudad los medios necesarios para la publicación de libros, documentos y prensa.
La imprenta en Requena durante el siglo XIX atravesó dos periodos claramente diferenciados. Un efímero paso de la imprenta portátil adscrita a las tropas españolas defensoras de Valencia y Cuenca durante la Guerra de la Independencia, en el que se imprimen algunos ejemplares de “La Voz de Cuenca” por el hecho de que aquí se situaba el cuartel general del ejército. Y un segundo periodo, desde la segunda mitad del siglo XIX, de nacimiento y progresión continuada de nuestras imprentas, que desde el primer momento fomentaron la publicación de libros, principalmente religiosos, como los de Díaz de Martínez, y documentos destinados al uso oficial, así como otro tipo de folletos, carteles, reglamentos y, principalmente, periódicos, con los que la difusión de la lectura, el conocimiento de lo que pasa fuera de nuestra comarca y la posibilidad de publicación de nuestros propios autores, dará paso a una generación de literatos (poetas, novelistas, músicos, políticos, periodistas...) que harán avanzar la cultura requenense hacia una modernidad necesaria y realizable. 
 
IMPRENTA VOLANTE DE LA PROVINCIA DE CUENCA (1811)
Los primeros trabajos de imprenta realizados en Requena lo fueron por la Imprenta Volante de Cuenca, a las órdenes del comandante Luis Alejandro de Bassecourt, durante el primer semestre de 1811, dando a la imprenta los primeros ejemplares del periódico “La Voz de Cuenca”. Lo confirma la Carta que Bassecourt envió al Consejo de Regencia en Cádiz pidiendo permiso para su publicación: “Exmo. Señor... me resolvió a tratar en Valencia con el dueño de una Ymprenta Volante, que lleno de patriotismo me la ha entregado bajo de un recivo. Para usar de ella apunté dos Oficiales, y elegí un Redactor, y un Director de la misma Ymprenta, que he traído conmigo al venirme del mando de aquel Reyno al de esta Provincia. Luego que he llegado a esta Villa han empezado a trabajar los expresados empleados, siendo ya producto de este establecimiento los números que remito a V.E., habiendo elegido el título La Voz de Cuenca, en contraposición del silencio profundo que ha guardado hasta ahora esta Provincia. Dios guarde a V.E. muchos años. Quartel Gral. de Requena, 6 de Junio de 1811.”
 
IMPRENTA DE BENITO HUERTA (1849-1851)
Es la primera imprenta con carácter estable en Requena. En noviembre de 1848 consiguió del propio Ayuntamiento de Requena un adelanto de mil reales para establecer una imprenta en Requena complementando su oficio de encuadernador. Se comprometía a devolvérselos a base de dar preferencia a las impresiones de papeletas de contribuciones, cédulas de alojamiento y otros modelos administrativos del ayuntamiento que anteriormente se encargaban a imprentas valencianas. La imprenta se ubicó en la calle Botica (actual Hermanos López) y el cronista Bernabéu la calificó de antediluviana.
Entre sus trabajos más interesantes se encuentran los de José Antonio Díaz de Martínez “el Tostado requenense” como Historia de las Antigüedades de la Ciudad de Requena (1849), San Blas Obispo de la Ciudad de Sebaste en la Armenia (1849), Historia de la Venerable Cofradía de la Vera-Cruz o Sangre de Cristo Señor Nuestro... (1850), Las Siete últimas magestuosas palabras... Opúsculo VI (1850). También imprimió el Reglamento del Casino de Artesanos establecido en esta ciudad (1851), el periódico “El Látigo” redactado por el propio Díaz de Martínez y seguramente “El Tío Garrote” hacia 1852.
 
IMPRENTA DE TORIBIO MISLATA PONCE (1852 - 1869 aprox.)
El atípico cura Toribio Mislata, liberal, agitador de masas y orador exaltado, se estableció como impresor adquiriendo la “reliquia tipográfica” de Benito Huerta. El establecimiento también ejerció de librería y botica. No se ha conservado casi nada de sus publicaciones, excepto el Cartel-Programa de Teatro para una compañía dramática (1853). Imprimió el periódico “El Miliciano”.
 
IMPRENTA DE JULIÁN AGUILAR DURÁN (1870 aprox. - 1891 aprox.)
Julián Aguilar trabajó anteriormente en Requena de cajista seguramente en la imprenta de Toribio Mislata y quizás ya como aprendiz en la de Benito Huerta. En cualquier caso, a la muerte del presbítero Mislata y con 37 años, estaba suficientemente preparado para regentar el taller y así lo demuestran los trabajos localizados en cantidad suficiente para conocer su labor. Adquirió la maquinaria tipográfica a Toribio Mislata que procedía de Benito Huerta. El primer trabajo conocido fue el “Reglamento para la Sociedad cooperativa titulada La Salvadora Requenense”, de enero de 1872. En él ya indicaba que el establecimiento estaba en la calle de San Carlos, nº 1 (hoy Constitución), en pleno paso de la carretera y de una de las vías más transitadas e importantes de la ciudad. Sus encuadernaciones son sencillas, cosidas o grapadas según el número de páginas, con tapas de papel, generalmente de distinto color que las interiores. Es lógico pensar que estas se hicieran en el mismo taller, pues no constan encuadernadores en Requena por entonces. Utiliza más adornos en las portadas, pero si comparamos el interior, los tipos utilizados son los mismos que los de impresores anteriores.
 
Mientras tanto, en la década de los 90, los periódicos impresos que preparaban desde Requena los Serrano Clavero, Pérez Carrasco, García Lledó y otros, se imprimieron en Valencia, en imprentas como las de Peñarrocha o José Canales (Sancho Panza) o la de Manuel Alufre, una de las más prestigiosas de la capital (El Eco de la Región). La propia Historia de Requena de 1890 escrita por Herrero y Moral se imprimió en la citada imprenta de Valencia de Alufre. Salvador Puig ejerció de encuadernador, aunque también apareció como impresor al pie de las letrillas de Carnaval Los Cocineros en 1888, cuando aún ejercía Julián Aguilar.
 
SOTERES Y GIRONÉS IMPRESORES (1899 - 1900).
En septiembre de 1899 y con ocasión de la edición del efímero periódico “Cleto”, seudónimo de Serrano Clavero, apareció por primera vez el pie de imprenta del taller requenense de Soteres y Gironés, situado en el número 18 de la calle del Carmen. La calidad y variedad de letras y tamaños de este periódico denotan desde el primer momento que se trataba de una nueva maquinaria. Estos dos socios de idéntico nombre, Salvador, tras iniciar su negocio requenense, se separaron en abril de 1900, pasando Salvador Gironés a Utiel y dejando a su tocayo como único impresor de Requena. Salvador Soteres marcó una nueva y dilatada época en Requena, ya que sus trabajos llegaron prácticamente hasta la apertura del taller de Antonio Molina Plaza, en 1936. En “Cleto”, los nuevos impresores se anunciaban así: “Imprenta y Encuadernación de Soteres y Gironés. Especialidad en Trabajos Comerciales. Servicio permanente para las esquelas mortuorias y demás trabajos urgentes”. Imprimieron los periódicos Cleto, Somatén y El Baluarte, así como las Cuentas de la Plaza de Toros de Requena (1900) y otros obras como El Prospecto y Jarrón de Flores de Serrano Clavero (1900), Claveles y violetas de Manuel García Lledó (1900) o el programa de los conciertos ofrecidos por los guitarristas Tárrega, Martínez Toboso y Gil-Orozco, en Noviembre de 1900.
En la edición de “El Baluarte” del 20 de Mayo de 1900, ya figuró tan solo al pie: “Imprenta y Encuadernación de Soteres”.
 
Para saber más:
GARCÍA BALLESTEROS, Marcial “La imprenta en Requena en el siglo XIX: un cambio hacia la modernidad”. Oleana: Cuadernos de Cultura Comarcal, 2014, n. 28, p. 169-198. VI Congreso de Historia Comarcal (noviembre de 2013).
GARCÍA BALLESTEROS, Marcial. “Impresores de Requena: esbozo histórico: I, II y III”. El Trullo, diciembre 2002-agosto 2003. 3 números.
  • Historia de las antigüedades de Requena (1849, imprenta de Benito Huerta)
  • Firma del sacerdote e impresor Toribio Mislata
  • Reglamento Cooperativa Salvadora Requenense (1872, Imprenta Julián Aguilar)
  • Dictamen de Vicente Llobet (1873, Imprenta de Julián Aguilar)
  • Comparsa Los Cocineros (1888, Salvador Puig)
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