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¿Sabías qué? La portada del Templo de Santa María de Requena
El Templo de Santa María de Requena fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. Es una de las tres parroquias que se fundaron en la Edad Media en La Villa de Requena junto con El Salvador y San Nicolás. Incluso, hay documentación sobre ella ya en 1333.
Sin duda, lo primero que destaca del templo es su hermosa portada del gótico flamígero tardío de principios del siglo XVI que posee un muy interesante programa iconográfico e iconológico.
Es una portada abocinada con parteluz y cuatro arquivoltas con doseletes que arrancan desde un banco-pedestal. 
El tímpano se dedica a la Anunciación y encontramos una falsa arquivolta adornada con hojas de cardo y rematada con crestería calada y una representación de la Virgen María como Anunciación, aunque la iglesia está bajo la advocación de la Asunción. Aparecen las imágenes del Arcángel San Gabriel arrodillado, la Virgen orante, un florero y un pequeño atril adornado con almohadón que sostiene el libro sobre el que ora la Virgen.
En el parteluz que separa las dos imponentes puertas de madera con esmerada cerrajería se encuentra una imagen de la Virgen. La Virgen original en su parte afectante a la cabeza fue destruida en 1936. En 1940 el faltante se sustituyó con una réplica que fue cambiada por otra más similar a la primigenia el 22 de enero de 2013.
Son cuatro las arquivoltas: las tres interiores apuntadas y la exterior conopial dejando entre ellas tres intercolumnios. Este conjunto está flanqueado por dos pilastras rematadas con pináculos a la altura de la cornisa superior. Entre las pilastras y las arquivoltas se levanta una arquería que asciende hasta la cornisa y se remata con una crestería. Sobre todo ello un alero de madera que le permite al conjunto monumental guarecerse parcialmente de las inclemencias meteorológicas.
Bajo doseletes, se encuentra un apostolado, en parte mutilado, con diez figuras originales, siendo en parte reconocibles por sus atributos Santiago el Mayor por su sombrero de peregrino, San Andrés por la cruz en aspa, San Juan quizás por carecer de barba y su movimiento juvenil y San Pablo también quizás por apreciarse restos de un posible báculo. Muchos de ellos sostienen libros. En la última restauración de 2012-2013 se añadieron dos figuras sin atributos.
Los tres intercolumnios arrancan del banco pedestal en forma de columnas con hexágonos alargados en forma de panal. Las imágenes representadas se encuentran cobijadas en pedestales-doseletes. En el intercolumnio más interno se presentan ocho querubines con tres pares de alas. El segundo intercolumnio está compuesto de cinco pares de impresionantes ángeles músicos dispuestos simétricamente a ambos lados de la portada. Entre los instrumentos que tocan se pueden interpretar como chirimías medievales o cornetas renacentistas, bajones, vihuela y laúd antiguo. El tercer intercolumnio recoge seis pares de vírgenes, algunas reconocibles como Santa Catalina porque a sus pies está la cabeza coronada del emperador Magencio, Santa Bárbara que tiene en la mano la torre donde fue encerrada por su padre antes de su decapitación y Santa Águeda con los pechos en un plato. Entre los adornos que llevan las vírgenes aparecen libros, cuerdas y disciplinas.
Una parte importante del programa iconográfico e iconológico se encuentra en sus arquivoltas que también reflejan una abundante decoración vegetal de hojas de cardo, cintas, uvas, etc. La representación de figuras antropomorfas, de animales y fantásticas es variadísima con dos hércules, cuadrúpedos alados, águila con cabezada femenina, asno alado (símbolo de la pereza), delfín alado (símbolo de la salvación-resurrección), salamandra (símbolo del fuego y de la castidad), dragones alados (tal vez símbolos del diablo o calamidades públicas, pero quizás de guardianes del templo), un hombre desnudo saliendo de un caracol, un cocodrilo o armadillo, un perro (símbolo de la envidia, pero también de la fidelidad), un caracol (símbolo del pecado y la pereza) y un reptil alado.
La arquivolta conopial está decorada por un cordón de hojas de cardo rematada con un florón y a un lado aparece un hombre desnudo enzarzado entre ramas quizás como un Hércules y al otro lado otra salamandra alada símbolo del diablo.
De esta arquivolta conopial arranca una tracería compuesta por cinco arcos apuntados a cada lado con vistosas hojas de cardo.
En la cornisa hay una interesante imaginería compuesta de lobos con las fauces abiertas (valor, avaricia, gula, astucia, crueldad), una salamandra, un oso (ira, crueldad, primitivismo), cuatro escenas de ángeles algunos doblemente alados y otros de cuerpo entero con sólo un par de alas y genuflexos, decoración floral con hojas de roble y bellotas, un par de liebres (sensualidad, procreación, ligereza, salvación), un perro, una pareja de leones y un cuadrúpedo con cabeza de lagarto. Toda esta cornisa rematada por una crestería calada.
En suma, una portada mariológica dedicada a la Anunciación con querubines símbolos de la sabiduría divina y de la resurrección, ángeles músicos pertenecientes a los dominios, virtudes y poderes y doce vírgenes símbolos de la virtud y santidad. En las arquivoltas los animales representan los pecados y vicios del mundo.
Durante seis meses de los años 2012 y 2013 se llevó a cabo una restauración conservacionista en el que se limpió la suciedad, se eliminaron los elementos dañinos y se trató las patologías de la piedra. Las reintegraciones de pérdidas y faltantes, aplicando criterios arqueológicos, se concretaron en la referida reposición escultórica de la mitad superior de la Virgen del parteluz y en los dos apóstoles faltantes en los extremos izquierdo y derecho del conjunto. Los pequeños faltantes de elementos y detalles de las figuras y formas arquitectónicas no se reconstruyeron. Se utilizó la coloración de la pátina de protección intentado igualar y reintegrar la visión homogénea de la portada, ya que, después de la limpieza, los restos de anteriores pátinas y el natural lavado de las mismas en los elementos más salientes por acción del viento y la lluvia, provocaban una visión distorsionada que impedía incluso la normal lectura de formas.
 
Para saber más:
. JESÚS-MARÍA ROMERO, José Ángel. “La Iglesia y portada de Santa María de la Asunción de Requena”. Oleana, 1985, n. 1, p. 49-62.
. JESÚS-MARÍA ROMERO, José Ángel. “La portada gótica de Santa María de Requena: crónica de su reciente restauración”. El Trullo, Invierno 2013, [2] p.
. LAFUENTE NIÑO, Ignacio. “Iglesia de Santa María”. En: Catálogo de monumentos y conjuntos de la Comunidad Valenciana, 1983.
. MARTOS CARRETERO, Javier. “Ministriles en Requena: referencias documentales y artísticas”. Oleana, 2008, n. 22, p. 613-634.
. AGUILERA, Emiliano M. “Las portadas góticas de San Salvador y Santa María de Requena”. Revista Española de Arte, n. 7, Año IV, septiembre 1935, p. 318-321.
. HORTELANO PIQUERAS, Laura. “Ángeles músicos en la portada de Santa María de Requena”. Oleana, 1999, n. 14, p. 95-110.
. PÉREZ GARCÍA, Mª Remedios. Iglesia de la Anunciación de María de Requena: mensaje iconográfico de su portada. Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, n. 5, 1993, p. 6-14.
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