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Presentación

Iglesia de Santa MaríaRequena, que hunde sus orígenes en la prehistoria, toma su nombre del árabe Rakkana y fue plaza fuerte, enclave estratégico, durante toda la edad media. De ahí sus torres y castillo, su situación elevada sobre el valle del Magro, sus puertas angostas y en cuesta. De su importancia en esta época nos hablan las casonas blasonadas, como el Palacio del Cid, y las brillantes iglesias góticas de Sta. María, San Nicolás y el Salvador en el barrio de la Villa..

 

Requena Rural, agraria, sencilla y austera en el barrio de las Peñas. Morisco y blanqueado con su ermita mudéjar dedicada a San Sebastián.

 

Requena comercial, intercambio y camino en el Arrabal. En donde se levanta desde el s. XIII el convento del Carmen. En donde hoy se abren sus amplias avenidas, con toda clase de servicios por un moderno callejero, en el que destacan el Monumento Universal a la Vendimia, la Plaza de Toros o el Teatro Principal.

 

Torre del Homenaje

Requena es cultura recogida en sus museos. Instalaciones públicas y privadas dedicadas a conservar y divulgar la memoria de íberos y romanos, los trabajos tradicionales de la viña o la molinería y todas las particularidades e idiosincrasia local y comarcal.

 

Pero Requena es también tierra, campo y vino. En su extenso termino municipal, el mayor de la Comunidad Valenciana con sus 816 Km2, se extienden las viñas entre montes y ríos. Uva, mimada entre pinares; vendimia festiva, callejera y agrícola; modernas y silenciosas bodegas en las que los requenenses crían los vinos blancos límpidos, los rosados afrutados o los tintos untuosos y serios.

 

Arco Ovejero

Requena son llanos, vega frondosa y escarpadas sierras de pinares entre los valles de nuestros ríos: caudaloso el Cabriel en Casas del Río con su antigua noria; tranquilo y serpenteante el Magro en San Blas o la Canaleja.

 

Requena también es fiesta. Desde las hogueras invernales de San Antón y San Sebastián con su pólvora y panes benditos, a las alegres, sencillas y entrañables de nuestras pedanías y ermitas; de la solemnidad y rancio desfilar procesional de Semana Santa, a los bulliciosos carnavales o a las estivales de la Vendimia. 44 son las citas festivas que el calendario requenense recoge invitando a disfrutar de variados programas para el esparcimiento y la diversión.

 

En la gastronomía requenense destacan los platos recios: gazpachos, morteruelo y cachulí, en donde, sin olvidar los típicos bollos de magras con sardinas, resalta el embutido fresco o curado, orgullo de nuestros artesanos y reconocido por sus calidades.

 

Requena es seria, acogedora y sencilla como sus gentes de tez tostada por el sol de nuestros campos y de espíritu abierto y emprendedor.

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