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Casas de Eufemia

Alcaldía



Pablo García Salido



Presentación e Historia

 

Casas de Eufemia es una aldea ubicada al suroeste de la ciudad de Requena, siguiendo la N-322 que une dicha ciudad con Albacete. Su origen toponímico le viene de la viuda Eufemia de Pradas, quien en el siglo XVII ya figura como principal propietaria en una gran franja de terrenos que comprendía, por un lado, desde lo que en la actualidad conocemos como El Mirro hasta el Tejar; por otro, en la Herrada, cerca del caserío de Sisternas. Sus descendientes se casaron con los Fernández de Arcas y edificaron las primeras viviendas en Casas de Eufemia, en torno a las calles Arcas, Requena y Colegio, dando lugar a este caserío, situado en un punto central de las propiedades que hemos descrito para Eufemia. La instalación de otras familias (Valle, Pérez Duque..) en los siguientes años, y la llegada de familias de renteros a Casas de Eufemia y a los caseríos circundantes (Lázaro, Sisternas, Beata, Bercial, Cañada Honda, Tuertos…) la convertirían en la capital de la histórica partida de Lázaro, desde el siglo XVIII.

 

El mayor auge económico y demográfico se produjo durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros decenios del siglo XX. La expansión del viñedo en detrimento del cereal y la llegada de nuevos pobladores, venidos fundamentalmente de la comarca vecina de La Manchuela (Albacete), de la provincia de Cuenca y de Venta del Moro, así como el traslado de los residentes de los caseríos circundantes, hicieron que Casas de Eufemia alcanzara la categoría de aldea en la década de 1940. En esas fechas ya disponía de una iglesia venerada a La Purísima (María Inmaculada Concepción) desde 1928. Desde ese mismo año se vienen celebrando las fiestas en los meses de diciembre (La Purísima) y las del Corpus Christi, con un calendario variable, que oscila entre abril y junio.

 

El máximo contingente de población se alcanzó en 1950 (699 habitantes concentrados en el núcleo urbano de Casas de Eufemia), ligado a la expansión del viñedo y a la concentración parcelaria. El desarrollo urbano de la aldea comenzó a principios del siglo XX, y ya en 1922 se podían reconocer 127 viviendas repartidas estratégicamente entre 12 calles, así como otras 24 bodegas familiares. El crecimiento urbano ha seguido dos calles principales que se corresponden con dos caminos históricos: la calle Arrabal  (enlace con el camino de Vadocañas) y la calle Requena (antiguo camino real entre Requena y Casas Ibáñez). En las décadas siguientes, una parte de la población emigró hacia los principales centros comarcales (Requena y Utiel) o hacia las principales ciudades españolas (Valencia, Barcelona, Madrid..) y sus áreas metropolitanas, lo que ha desembocado en una realidad demográfica caracterizada por el envejecimiento de la población y la falta de reemplazo generacional al frente de las explotaciones agrarias familiares. En la última década han llegado nuevas familias de distinta procedencia (nacional e internacional) a la aldea, si bien algunas forman parte de ese grupo de emigrados hace casi medio siglo. En la actualidad la población es de 130 personas (Nomenclátor 2014), si bien la población se multiplica durante las fiestas y sobre todo en el verano.

 

El asociacionismo es un elemento relevante en nuestra aldea. Los vecinos construyeron la Cooperativa Agrícola “La Inmaculada” en 1973, y desde entonces sigue funcionando con normalidad pese a la difícil coyuntura económica de la viticultura. Los buenos resultados del cooperativismo se extendieron a la construcción de una piscina y un frontón municipales, la constitución de una Asociación de Cazadores, el colectivo de mujeres INCOR y la Asociación de Pensionistas. Los servicios básicos comunes de los que dispone la aldea son el Centro Social y Cultura Polivalente, el consultorio médico, el botiquín y la peluquería, además de algunos parques y el campo de fútbol.
Para más información: García Monteagudo, Diego (2015) “Casas de Eufemia, Geografía y Familias”.

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