EL DOCUMENTO DEL MES de febrero
LAS CARNICERÍAS DE REQUENA EN SU HISTORIA
EL DOCUMENTO DEL MES EN EL ARCHIVO MUNICIPAL DE REQUENA
FEBRERO 2012
El Archivo Municipal de Requena inicia su sección de El documento del mes, aprovechando la proximidad de la XIX edición de la Feria del Embutido de Requena,con un documento de las condiciones de las carnicerías de Requena de 1495.
Requena tiene una gran tradición en la elaboración y consumo de productos cárnicos y los documentos municipales así lo atestiguan. En principio, recordaremos que la venta de carnes era uno de los monopolios municipales existentes junto a los molinos, hornos, dehesas, etc. El arriendo anual a particulares de estos bienes generaba unos ingresos necesarios para mantener la administración municipal y el oneroso pago de tributos reales.
Por un interesantísimo documento de 1495 sabemos cómo se realizaba la venta de carne en la Requena de fines del s. XV. En apenas dos hojas se documenta cuáles eran los horarios de las carnicerías, qué tipo de carnes y casquería se vendía, el precio de las piezas, el número de carnicerías existentes, etc. Estas carnicerías se les llamaban “tablas” en la época haciendo referencia al soporte de la venta. A los carniceros, por consiguiente, se les denominaba “tablajeros”. Como recuerdo del lugar de venta, en el callejero requenense aún perdura la famosa “Cuesta de las Carnicerías” donde se expendía la carne.
El documento nos informa que la carne que se vendía era la de cabrón y carnero. El ayuntamiento se preocupaba de la calidad sanitaria y le exigía al arrendador “ dar buenas carnes que no sean mortesinas”. Tenían que estar dispuestas las “tablas” o carnicerías todos los días de sol a sol, excepto los días de víspera de ayuno y jueves que podían cerrar dos horas antes. El carnicero podía descansar desde las 10 de la mañana a las 14 horas, pero si en ese tiempo alguien se acercaba a comprar estaba también obligado a servirlo. Del animal se aprovechaba todo y el documento nos aporta una minuciosa descripción de las piezas a vender y su precio .
Posteriormente, vemos como en las actas del s. XVI del Concejo de Requena siguen preocupándose por aspectos como que se limpien y arreglen las carnicerías, tejado incluido (1520) o de que ningún vecino pudiera vender carne y casquería, por su cuenta y sin la intervención del Concejo. Al arrendador de las carnicerías se le estipulaba el precio a que debería vender la carne y a cambio de asegurar el abastecimiento de la ciudad se le facilitaba que su ganado pudiera pastar en un terreno acotado (la dehesa carnicera) sin que su pastor fuera apresado (lo cual era habitual).
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![]() | Transcripción del documento de Las carnicerías 1495 | 25.5 KB |






