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Documento del mes de abril de 2018: Cien años de la gripe en Requena.

100 AÑOS DE LA EPIDEMIA DE LA GRIPE EN REQUENA

AMRQ 4337

El 14 de junio de 1918 fallecía en Requena el primer deceso oficial por causa de la epidemia de “grippe”. La gran epidemia de gripe, mal llamada “gripe española” por ser de los primeros países en reconocerla en la prensa, está considerada como la pandemia más mortífera a nivel mundial, pues las cifras de decesos oscilan entre 50 y 100 millones de personas y se contagió a unos 500 millones. La tasa de mortalidad fue del 10 al 20% de las personas invadidas. Esta gripe se desarrolló en la etapa final de la Primera Guerra Mundial con un elevado número de soldados enfermos en ambos bandos.

El Registro Civil de defunciones de Requena constata 104 fallecidos oficialmente de gripe en sus variantes de “grippe”, “pulmonía grippal”, “septicemia grippal”, “bronconeumonía grippal” y otras. Este número de fallecimientos pudiera elevarse si adicionáramos los muertos por bronquitis, bronconeumonía, bronquitis capilar o pulmonías sin el calificativo de gripal.

El 25 de mayo de 1918 aparecieron en la prensa española las primeras noticias de la gripe en Madrid. Las muertes en Requena se produjeron entre el 14 de junio de 1918 y el 15 de junio de 1920. Por sexos, la incidencia fue justamente al 50% y la franja de edad más afectada fue la de la población entre 18 y 60 años, siendo la mortalidad infantil y juvenil de carácter más leve (seis varones y dieciséis mujeres). Doce fueron los requenenses fallecidos mayores de 60 años.

Coincidiendo con la segunda oleada de la epidemia, la más mortal a nivel general, los decesos requenenses se concentraron en octubre y noviembre de 1918, reactivándose con virulencia en marzo de 1919.

Un foco muy importante de la gripe se desarrolló en las aldeas de Los Duques y Campo Arcís, donde destacó la labor del médico no titular, pero residente en Campo Arcís, Antonio Aragó, al que tras su fallecimiento, se le reconoció su intervención en los casos graves con desinterés y sacrificio en una labor calificada de “extraordinaria y bien orientada”. La gripe también causó decesos en Casas de Eufemia y Los Ruices.

El 21 de junio de 1918, la Junta Municipal de Sanidad comunicó la recomendación de la superioridad de extremar las precauciones contra la “epidemia grippal” y se acordó el más exacto cumplimiento de las medidas sanitarias, además de establecer una estación desinfectadora para pordioseros, vagabundos, gitanos y emigrantes pobres por peligro del tifus exantemático.

Fueron numerosas las medidas adoptadas por la Junta Local de Sanidad, entre ellas:

- Habilitación de local para enfermos contagiosos.

- Las ropas de enfermos debían hervirse y después lavarse en el cerro de los canales en el río Magro.

- Desinfección diaria de iglesias, cafés, teatros y demás sitios públicos, especialmente en retretes y con disposición de escupideras para que no se escute en el suelo. Se les dio el plazo de tres días para la limpieza de dependencias. La desinfección se recomendaba con Zotal al dos por ciento.

- Alojar a los obreros que estaban vendimiando, sin permitirles pernoctar en la vía pública.

- A los adultos recomendaban añadir cinco gotas de tintura de yodo en las comidas y otras cinco en la cena en un poco de vino o leche.

- Prohibición de visitar el cementerio el día de Todos los Santos y entrar en el mismo a grupos de personas.

- Cuidado de la pureza de aguas destinada al consumo de boca.

- Establecer vigilancia en los lavaderos públicos.

- Inspección de establecimiento públicos y casas particulares para que se adopten las medidas, especialmente en retretes, fosas sépticas, pozos y cuadras.

- Riego diario de calles con disolución de cloruro de calcio.

- Desaparición de basuras en inmediación de las poblaciones, márgenes de ríos, acequias y caminos y extracción de los desperdicios desde las 10 de la noche a las 7 de la mañana.

- Análisis de alimentos y bebidas.

- Obligación de llevar un registro especial de invadidos por la gripe alertando de ello a los médicos.

- Publicar bando con reglas de higiene y salubridad.

- Las fondas, posadas, casas de huéspedes y vecindario debían dar cuenta del número de forasteros alojados.

- Reparto de hojas a la población con medidas sanitarias.

- Aseo y limpieza de todos los establecimientos con productos alimenticios.

El 16 de noviembre de 1918, la Junta de Sanidad acordó no solicitar la reapertura de las Escuelas Nacionales porque subsistían las mismas razones de su suspensión, “aún cuando la epidemia grippal haya descendido notablemente”.

El 21 de enero de 1919, se acordó no aceptar la vacunación oficial de los pobres por estar en vías de ensayo y dar libertad al vecindario para se vacunen o no según su propio criterio. Durante la gripe de 1918 no existían terapias antivirales específicas. Se recomendaron elevadas dosis de aspirinas que, en ocasiones, causaron problemas de salud importantes.

  • Bando de Requena de 22 de octubre de 1918
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 29 de septiembre de 1918 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 29 de septiembre de 1918 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 29 de septiembre de 1918 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 29 de septiembre de 1918 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 29 de septiembre de 1918 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 28 de enero de 1919 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 28 de enero de 1919 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 31 de enero de 1919 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta municipal de Sanidad de 31 de enero de 1919 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta Municipal de Sanidad de 31 de enero de 1919 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta Municipal de Sanidad de 5 de febrero de 1919 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta Municipal de Sanidad de 5 de febrero de 1919 gripe
  • AMRQ 4337 Acta Junta Municipal de Sanidad de 5 de febrero de 1919 gripe
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